Origen de las asanas, posturas o poses de yoga

El Yoga es tan antiguo que se pierde en la noche de los tiempos. En la tesis de  Isabel Hernández y Pedro López en su libro El origen de las âsanas, se afirma que los comienzos del Yoga podrían estar en la  danza mística, extática y reverencial del shivaísmo.

Shiva Nataraya, el señor de la danza y del yoga, representa al alma primordial, poder y energía de todo lo que existe. La danza de Shiva es el movimiento de la creación, preservación y disolución que tiene lugar en el universo y en el interior de cada átomo y de cada ser viviente.

Para Platón la danza tiene un origen divino. Antes de ser movimiento es signo. Los gestos son un lenguaje, que parte de lo más profundo del inconsciente y se abandonan a las pulsaciones divinas: el entusiasmo manifiesta la presencia interior de Dios. (la palabra entusiasmo podría derivar de en Teos)

La danza religiosa y cósmica  es un rito de identificación con el Creador y con la creación

La danza ritual y extática del shivaísmo enfocaba la conciencia del danzante a través del gesto físico, así cada postura corporal se convirtió en la expresión del espíritu interior. En la ejecución de la postura o del gesto corporal, el bailarín fundía su mente, cuerpo y respiración en una sola cosa.

 

Yoga significa Unidad. Todo ser viviente tiende a unirse con sus semejantes y con su Creador, este es el objetivo más alto del Yoga.

El Yoga de las posturas es un medio para observar y observarse con una atención concentrada y experimentar el cuerpo como un todo y no solamente sus partes. Cuerpo, respiración, mente, sensaciones, pensamiento se unen en la postura de yoga, y el practicante permanece sereno, equilibrado, centrado. Se convierte en el observador de su propio universo.

Otra tesis ve la raíz histórica de las Asanas en las posturas para el trance del antiguo chamanismo: Según Felicitas Goodman, antropóloga americana, los chamanes de todos los continentes han usado un conjunto de actitudes corporales para facilitar su búsqueda del trance.

Aparentemente ciertas posturas combinadas con el toque rítmico del tambor pueden inducir estados alterados de conciencia incluso en gente corriente. Y lo que es más, cada postura parece corresponder a un estado interior diferente. También lo experimentan los practicantes más sensibles de yoga en relación a un grupo de posturas conocido como “mudras” (gestos).

División entre posturas antiguas y posturas modernas

Hace 2800 años aparece por primera vez la palabra âsana en el Briha-Aranyaka Upanishad  (VI 2.4) y en el Taittiriya Upanishad I.II.3) y en ambas escrituras se le da el significado de “asiento” o “plataforma”, así mismo se le da igual significado en el Bagavad-Gita (VI 11.14).

El término postura se refleja por primera vez en los Yoga Sutras de Patanjali que están datados en los siglos II y III de nuestra era y donde se define con claridad. Vyasa en el siglo V de N.E. menciona una gran cantidad de posturas yóguicas en sus comentarios sobre “Los Aforismos de Yoga”.

En la antigüedad, las posturas de yoga eran meramente meditativas, pero es con la emergencia del Tantra Medieval, del que se derivó el Hatha-Yoga que acoge una forma más similar a como las conocemos hoy.

 

La palabra Hatha significa fuerza, en el sentido de aplicación física, práctica física, Así Hatha Yoga es el Yoga de la Fuerza o forzado.y pertenece al movimiento llamado Kaya-Sadhana (cultivo del cuerpo).

Este movimiento espiritual, siguiendo el mejor estilo del tantrismo, dejó de considerar al cuerpo y al mundo como algo despreciable, tal y como era la costumbre en infinidad de escuelas anteriores que trataban al cuerpo físico como una tumba o una cárcel para el alma y al mundo como algo detestable.

En cambio, la nueva actitud de esta espiritualidad más integradora era la de afirmar que el cuerpo es el templo del espíritu y el mundo es el cuerpo de Dios. Por lo tanto, el cuerpo ha de ser cuidado y cultivado mediante la correcta respiración, alimentación, ejercicios, actitudes, etcétera, para que sirva como habitáculo decoroso para el alma.

Así las posturas de Yoga se convirtieron en un  camino de perfección física para que el cuerpo pudiera resistir el alto voltaje del despertar espiritual. Según el Hatha yoga Pradipika, el cuerpo, es de dos clases: horneado en el fuego del yoga o no horneado.

 

El cuerpo corriente se asemeja a una vasija de barro sin cocer, cuando le echas agua se deshace con facilidad, es necesario cocerlo en el fuego del yoga para endurecerlo y que  pueda conservar y contener el agua fresca.

Los textos del Hatha Yoga nos hablan de que hay tantas posturas como seres vivos y se menciona un número simbólico: 8.400.000. De estas solo 84 posturas son usadas, y de las cuales 32 son adecuadas para el ser humano.

Los maestros de yoga actuales han enriquecido al Yoga y sus Asanas, al aportar nuevas aproximaciones a las posturas clásicas, facilitando su ejecución.

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